
Si hay un barrio que ha dado cuenta del dinamismo del mercado gastronómico capitalino, ha sido el Pasaje El Mañío, un barrio ecléctico donde conviven diversas apuestas culinarias.
Una de las pioneras de este barrio fue la chef Pamela Fidalgo, a que tras los fogones del Alma logro crear una cocina sensitiva, armoniosa y liviana; por eso fue sorpresa que hace un par de meses este local haya cerrado sus puertas silenciosamente.
Pero lejos de sentir una péridad, los gozadores de la comida deben estar atento a probar la nueva apuesta de esta inquieta cocinera, que en el mismo lugar inauguró hace pocas semanas Santiago Grill, una nueva apuesta donde la parrilla es protagonista indiscutida.
Acá todo va grillado, desde las carnes clásicas, pasando por pescados y vegetales, hasta la fruta, todo es puesto al fuego. Y aunque a homogeneidad de sabores es el principal riego, el constante juego con los aliños hacen que cada plato tenga sabores particulares.
En nuestra visita, pedimos el menú del día y un interesante menú degustación. En la oferta diaria partimos con una ensalada verde con tomates cherry, aceitunas y queso de cabra que en su simplicidad estaba balanceada y sabrosa.
Seguimos con un lomo vetado a punto, de buen gramaje, acompañado de un arroz frito de inspiración oriental. En este plato simple se nota la mano experta, con un trozo de carne que aunque se pidió a la inglesa llegó con buena temperatura y al punto solicitado.
El menú degustación partió con correcto ceviche mixto (salmón y atún) algo cargado al limón, y continuó con una sabrosísima entraña, un plato por el que de todas maneras vale la pena volver. Suave y blanda en su textura, el aliño es clave a la hora de poder calificarla dentro de las mejores entrañas de Santiago.
De segundo vino un salmón con verduras, todo grillado; un plato donde los acompañamientos se robaron la película gracias a su sabor mediterráneo; pimiento morrón, cebollín, zapallo italiano y endibias son una delicia al grill de este restaurante.
Y como la carne no podia faltar en esta degustación, el último fondo fue un filete con papas, una preparación simple que sólo vino a reafirmar que las carnes acá se trabajan con todo el cuidado necesario.
Santiago Grill tiene una cocina madura, una que tiene clara su propuesta y que no experimenta ni hace marchas blancas con sus clientes, un lugar que tiene lo necesario para hacerse un nombre en el móvil panorama gastronómico capitalino.

























