Llegas a la recepción del W, el aire de hotel siempre implica una suerte de glamour especial. Subes al cuarto piso y das con el grandioso Lounge del W. Lo de grandioso no es meramente adjetivo, es real, efectivamente el espacio es amplio, la decoración moderna, vanguardista y todo parece grande. Las luces bajas dan intimidad de flirteo al lugar y brillan paredes laterales iluminadas de cavas exponiendo una notable y
variada muestra de vinos y espumantes de distintos lugares del mundo.
La música es agradable y relajada, invita a tomar una apacible copa en el lugar o directamente disfrutar de un seductor cóctel.
La carta es amplia, internacional y juguetona, cada cóctel tradicional tiene un toque particular de W. Partimos con el pisco W, muy bueno, una versión de sour , fresca, con toques de pepino, y ligero. Buen mix. Otro acierto que vale la pena probar es el Bloody Mary Merkén, especiado y con carácter. La propuesta femenina y glamorosa la da Peartini, delicioso cóctel con toques perfumosos de pera, en una presentación digna de fotografiar.
Para acompañar, la carta cuenta con una variedad de tablas, y picoteos gourmet con toques internacionales muy bien logrados. Recomendamos pedir la tablita de “Locos al Merkén” una apuesta de picoteo que sublima sabores de nuestra cocina local disponiéndolos en un formato “tabla” sabroso y elaborado. El toque ibérico se hace presente con la tabla de jamón serrano con queso manchego, exquisita, clásica y abundante, ideal para descorchar un buen vino de la cava W. También recomendamos compartir los chips de maíz y untarlos en el mouse de palta, entretenido y liviano.
El lugar tiene ambiente, hay onda y la música marca la pauta.
Sillones amplios invitan a un momento chill out, la barra siempre tiene comensales. Mucha corbata, cierre de negociaciones en plan relax, ambiente cosmopolita de adultos jóvenes en apariencia exitosos. Podríamos decir incluso que se respira una suerte de ambiente de elite a lo que se encuentra generalmente en la noche capitalina. La atención es rápida y muy pro, gente joven, bien educada con muy buena disposición y ganas de recomendar.
El Lounge del W hace honor a su nombre, cumple su objetivo; el lugar de un hotel donde uno puede sentarse a beber algo, conversar y escuchar música suave con ritmos sensuales y desprovistos de una instrumentación recargada. El “spot” tiene definitivamente un aire cosmopolita y de alto nivel.
La versatilidad de lugar lo hace compatible con el cierre de negocios (haciendo de escenario de una reunión informal), salida de amigas (el lugar tiene detalles que sólo las chicas perciben y agradecen) y, como no, para citas románticas e incluso para cita de amantes, porque el Lounge del W tiene esa atmósfera de bajas luces y música sensual que invitan al jugueteo.
Por Gloria Quevedo

























