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Asia en formato lounge en el restaurante Temple
Reportajes > HOME 800.cl, Restaurantes | 31 de mayo de 2012 | Por Dario

Un lunar de cristal, un ícono espejado que se encuentra incrustado en la mismísima esquina de Vitacura con Isidora Goyenechea. Ese es el hogar de Temple, la segunda experiencia gastronómica del talentoso chef Minsu Bang, el mismo que a punta de calidad y creatividad ha posicionado al Ichiban como uno de los buenos lugares de cocina oriental.

Con Temple la mano va por el mismo lado, aunque con algunas variantes.

El lugar, ubicado en el segundo piso de esta cúpula de vidrio (el primero está reservado para el Pasta e Basta versión Isidora) es totalmente ondero, con una decoración moderna que en algo recuerda a los sushi bar neoyorkinos.

Mesas iluminadas, pasto sintético, lámparas en forma de plantas y una piscina en medio del comedor hacen de este lugar un espacio que, en cuanto a decoración, se luce más de noche, aunque de día tenga su encanto.

::: Entradas :::

Partimos probando un appetizer bastante tradicional, los Edumame, porotos verdes con vaina aliñados con sal gruesa. Entretenido plato para compartir donde se recomienda comer sólo las semillas.

Seguimos con otro clásico del oriente, las Gyosas de Pollo. Acá las probamos en dos formatos, primero cocidas y sellada en placha, donde se siente una delicada masa y un cuidado relleno que levanta sus sabores gracias a una acertada salsa de soya y vinagre.

La segunda versión es frita, donde se gana en textura, pero se pierden los sabores del relleno.

Mucho más logrado resultó el Sake Carpaccio, una mezcla de finos cortes de muy buen salmón, cremosa palta, alcaparras y un toque de jengibre, mezcla sabrosa con una suave textura y delicado sabor con notas a almendras tostadas y un delicado regusto picante, justo para levantar los sabores.

También pedimos un notable Mix de Nigiris, una selección de estas pequeñas bolas de arroz coronadas con productos varios y que en este caso fue un sublime erizo, atún fresco, salmón cremoso una corvina algo fibrosa, un generoso camarón, un interesante ikura (huevas de salmón) y una anguila con destellos dulces.

Luego legó a la mesa un bello plato de Sashimi con un sabroso pulpo, un cremoso salmón de excelente calidad, un intenso atún y una decepcionante corvina que además de fibrosa venía en una presentación poco práctica.

::: Rolls y platos de fondo :::

Sus rolls claramente salen de lo común, y así lo demuestra el Roll Parmesano, una novedosa preparación que viene coronada con una macha gratinada y relleno con camarón tempura, palta y zeste de limón.

Pero el roll que se lleva los premios es el Spring Roll un fresco y agridulce rollo sin arroz y relleno de camarón, palta, tofu y zanahoria, envuelto en lechuga y una delgada lámina de pepino, una verdadera ensalada en formato anillo de textura crocante.

Las cosas comenzaron a decaer con el Tempura Udon, una de las recetas más usadas en Japón y que consiste en una sopa de caldo dashi con fideos udon al que se le agregan verduras y camarones en tempura, una sopa sabrosa y recomponedora pero muy tosca y con un final demasiado pesado

Tampoco anduvo bien el Yakisoba, fideos de arroz salteados con verduras y carne que lamentablemente llegó con trozos de carne recocida y un mix de vegetales dominado por el pimentón.

Olvidable.

Las cosas mejoraron con el Mero Mushi, un colorido trozo de pescado al vapor, cremoso y de muy buena calidad y con un entretenido (y colorido tempura) que mostró todo lo sabroso y jugoso que puede ser este plato.

::: Conclusión :::

Temple se desmarca de lo típico y avanza a una entretenida zona de riesgo con su gastronomía, donde se conjuga de buena manera platos tradicionales de la cultura nipona con giros de tuerca propios de un cocinero inquieto.

Si bien su trabajo en frío es sorprendente, sus platos calientes tienen mucho por pulir para estar a la altura de los rolls y platos para compartir.

Lo mismo va para su atención, la que debe trabajar en los detalles para hacer de una visita a Temple una experiencia completa.

Texto: Darío Córdova
Fotografías: Alejandro Mery

> Restaurante Temple

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Un comentario

  1. Matteo dice:

    Perdonen mi ignorancia y la de RAE, que sería el zeste de limón.. La única palabra similar que encuentro entre mis modestos conociemientos es zest…que son tiritas raspadas de la piel de fruta colorada…