Cantante, bailarina, compositora, actriz, modelo, diseñadora y empresaria estadounidense. Asà describe Wikipedia a Britney Jean Spears, la rubia estrella estadounidense que hizo esperar más de una década a sus fanáticos para poder admirarla en carne y hueso.
Luego de haber presenciado los 90 minutos de su show, esta descripción calza a la perfección. Una presentación que durante sus 20 temas mezcló música, coreografÃas, diferentes escenografÃas, numerosos cambios de vestuario y por sobre todo espectáculo.
Espectáculo, porque lo de Britney Spears es el show business. Tan claro es aquello que la blonda no teme en hacer playback en prácticamente todo su show. Espectáculo, porque finalmente eso a nadie le importa, ya que la devoción hacia la rubia va por otro lado. Y reside únicamente en lo que ella representa: una chica de aspecto dulce pero que uno sabe que en su esencia tiene mucho más de femme fatale, justamente el nombre del la gira internacional que la trajo por fin a nuestro paÃs.
Eso explica por qué ayer el Estadio Nacional recibió a casi 45 mil fanáticos, en su mayorÃa mujeres. Britney desata justamente eso: fervor. Ella paga con su imagen más que con su música y eso es lo que su público pide y busca. En ese aspecto, la presentación de ayer fue prácticamente impecable. Y eso se transmitió desde el comienzo, con un show que se inició puntualmente a las 21 horas y que, casi como un montaje teatral, avanzo sin pausas.
Que Britney es demasiado diva, que los años le pasaron la cuenta a su siempre admirada anatomÃa o que la denominada Princesa del Pop ya no poseÃa aquella alcurnia. Temores que surgieron desde que se confirmó su venida a Chile y que este martes 22 de noviembre desaparecieron. Primero, la Spears tiene ángel y sabe conectarse con el público. Segundo, fÃsicamente está impecable. Obviamente ya no es la adolescente que llegó a la fama a fines de los noventa, pero para una mujer de casi 30 años que tiene dos hijos a cuestas su figura continúa destacando. Y tercero, cuando has ocupado el sexto lugar en la listas Forbes de las 100 celebridades más poderosas e influyentes en el mundo, claramente ya has alcanzado un tÃtulo de nobleza que nadie te puede expropiar.
Es llamativo ver cómo hay quienes aún se sorprenden, porque la rubia de McCombo, Misisipi no tenga calidad vocal alguna. Nunca la ha tenido y simplemente, a quienes la idolatran, ese tema no les merece el más mÃnimo cuestionamiento. Las cosas se deben evaluar en su contexto y, en ese sentido, nadie salió defraudado del recinto ñuñoÃno. Porque más allá de cualquier análisis musical y siendo consecuentes más que nada con su historia, Britney Spears sigue siendo un Ãcono del pop.






















Una bazofia.