Sorprende que con tantos restaurantes de comida china en la capital, sean pocos los lugares donde uno se pueda desmarcar del chapsuà de pollo y de la carne mongoliana, sobre todo debido a lo rico que esta cocina no sólo en sus diversas versiones originales, si no que además en la fusión que ha logrado en las diferentes colonias donde este pueblo ha echado raÃces.
Por eso se agradecen propuestas únicas como las de China Village o Violeta de Persia, espacios que tratan de acercar la cultura china a través de sus platos.
Por una vereda similar, aunque paralela, corre el Palacio Danubio Azul, un lugar que ha capturado el estilo y sabor de la colonia oriental afincada en Estados Unidos y la ha traÃdo a nuestro paÃs, todo sin perder la identidad tan propia d esta cocina.
Con una clientela fiel y una extensa carta que funciona sin problemas, serÃa bastante natural que este restaurante se durmiera en los laureles y mantuviera sin cambios su oferta culinaria, pero en vez de eso se arriesgó y le dio espacio a nuevas preparaciones que acaban de entrar en carta.
::: Los Appetizer :::
Los cambios partieron ya en los picoteos, donde se mantienen algunos clásico arrollados, wantanes y dim sum, a los que se suman algunas entradas como el Carpaccio de atún, cortes de este pescado sellado en sésamo y aliñadas con un toque de mango y un leve gusto a anÃs.
Este pescado además está presente en formato tártaro que llega montado sobre un timbal de palta. Un plato entretenido, con bastante aderezo.
Por el lado de las masas, parece un entretenido Arrollado con Ajà Verde, Centolla y Queso Crema, una combinación chispeante con el picor justo.
Novedoso resultó en Chicken Lettuce Wrap, trocitos de pollo servidos sobre una hoja de lechuga al estilo wrap; una mezcla fresca pero donde hay un alto riesgo de salir manchado.
::: Los Fondos :::
Los camarones, tan presentes en esta cocina, acá tienen un regreso al origen con una receta simple y extremadamente sabrosa, a la pancha aderezados sólo con sal y pimienta.
Por el lado del mar también llega el Congrio Lemon Pepper, además del Atún Sésamo, a estas alturas un verdadero clásico.
El Platter de Mariscos, por su parte, confirma el elegante trabajo que hay en este lugar con los productos marinos. En esta ocasión calamares, ostiones, camarones y machas llegan salteadas con verduras y sin mayores parafernalia.
Liviano y sabroso.
Los Ravioles de Centolla son una verdadera bomba de sabor, donde el sabor esta crustáceo invade por completo a las masas al dente, aunque algo gruesas.
Más pesadas son las Costillas BBQ, un plato que suena gringo pero que acá tiene un preciso toque oriental.
Y en cuanto a pollo, las nuevas opciones son el Pollo a la Naranja, clásico que viene a competir con el tamarindo, y el Pollo Tao, especiado y algo picante.
::: Los Postres :::
La cocina China no tiene tradición de postres, por lo que acá se mantienen algunos clásicos internacionales como el Creme Brulee, el Tiramisú y la Torta Merengue Lúcuma, pero se suma uno nuevo el Raspberry Spring Roll, donde la misma masa de los arrollados salados va ahora con un centro de berries y queso crema, una interesante vuelta de tuerca.
::: Conclusión :::
Los cambios no son fáciles, menos para los lugares con tradición y una clientela que muchas veces no está muy dispuesta a innovar.
Pero la cuidada selección de platos del Danubio Azul asegura que no sólo va a reencantar a sus comensales, si no que además tiene cocina suficiente para capturar a toda una nueva generación de clientes.
Un cambio más que positivo.
Texto:
DarÃo Córdova
FotografÃas:
Alejandro Mery






















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