
La verdadera invasión de restaurantes peruanos (ya van más de 106 abiertos) nos ha traÃdo una clara mejora al panorama culinario capitalino. Y ahora que los Santiaguinos hemos probado casi toda la gama de platos tÃpicos del paÃs del RÃmac, muchos comensales están mirando ansiosos las nuevas propuestas que salgan de estas cocinas.
La buena noticia es que no es necesario esperar, por que hay un pequeño clásico que desde hace años ha ido en busca de nuevos sabores, de fusión de ingredientes, de riesgos y aciertos.
Alfresco, en su versión Las Condes, posee una carta digna de explorar. Nuestra visita partió bien, con una atención atenta e informada que nos recomendó como aperitivo un pisco sour peruano, hecho con limón de pica y pisco Valle de Oro; un aperitivo balanceado, justo en su mezcla y a la temperatura ideal.
El otro aperitivo fue una algarrobina, asedada, suave y con pinceladas de chocolate que nuevamente llegó a la temperatura justa.
Ya en las entradas, nos decidimos por un tiradito de atún y pulpo con crujiente de calamar de corte justo, con un pescado fresco y bien tratado, de sabor suave, junto con un pulpo blandÃsimo, delicado y muy bien acompañado con una acotada salsa de cilantro, todo coronado con pequeños anillos de calamar crujientes.
El pulpo de nuevo apareció en nuestra mesa, esta vez grillado y acompañado por un arroz negro teñido con tinta de calamar. Un plato que es una verdadera delicia, con la carne blanda y sabrosa y el aroma y sabor caracterÃstico de la grilla. Un verdadero imperdible.
Y para asegurarnos que en Alfresco se preparan unos de los mejores pulpos de la capital, probamos también una receta simple, sabrosa y efectiva, el pulpo al olivo, que acá llegó en finas y delicadas láminas acompañada por una lograda salsa de aceitunas moradas, Tan buena estaba que un comensal que no pasa las aceitunas se la comió casi a cucharadas,
Salimos de nuestra obsesión por el octópodo en el próximo plato, una fideuá (similar a la paella, pero con capellini en vez de arroz) intensa, generosa en mariscos y con el toque de azafrán justo, que en conjunto con el caldo de camarones en que estaba hidratado le otorgan un sabor único a un plato difÃcil de conseguir en otros lugares.
Un clásico de la cocina limeña acá nuevamente es re inventado; la jalea marina, que acá llega a l´orange. Una agridulce y eléctrica mezcla de pescados y mariscos que además va acompañada de tigre que refresca, sala y da picor; una receta que evoluciona y crece en el paladar.
Para terminar, un gusto dulce en el Cheescake de chocolate, un cremoso postre, leve en su dulzor pero redondo en su gusto.





















